
La tarde aplastaba las sombras alargadas.
Tu cama silvaba vientos de espera
Traias tu pelo suelto y plateado
Esperabas que tu luz se extingiera
Entre recuerdo te sonreia...
Y tu sin ver sabias que era yo
Anciana piel te coronaba
Pense en hablarte, pensé en decirte...
Todo el abandono que de ti llevaba...
Tus malos tratos y tu desprecio, a ese niño que igual te amaba...
Pero tu estado me enternecia.
Tome tus manos por los años surcadas...
Y las besé con tal ternura, que no fueron necesarias las palabras
Y esa tarde te liberaba, de tu conciencia y de la mía.
Te dije abuela esté tranquila, ya no hay nada que usted me deba.
Te alegraste y me acojiste, arrepentida en tu mirada
Me hablaste de muerte y de agonias
Yo te escuchaba y acariciaba...
Nos despedimos, hasta pronto
pero sabias y yo sabia
Que aquella tarde sería la última
que tu mirada y la mia... asi tan cerca... jamás se encontrarían....
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